Los cuerpos semi desnudos llegan a compartir la banqueta, la penumbra deja ver solamente siluetas; mujeres, hombres, mujeres en cuerpos de hombres, la nicotina y el humo de los escapes se confunden.
Placer, fantasías, mercado de carne viva, trajes, camionetas o a pie no importa el color de piel solo el oro la plata es el lenguaje.
Me abstrae de este espacio el reflejo de la luna y el cielo estrellado frente a mí, en un charco sobre el asfalto.
Gritos, discusiones, golpes. Un disparo acalla todo sonido, la esquina se vacía, un cuerpo se derrumba, el reflejo del cielo queda rojizo.
Es humano, es civilizado; mejor reviso la basura, ya me dio hambre.

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